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No es una sorpresa aceptar que las redes sociales son un componente integral de nuestra rutina diaria.

No es una sorpresa aceptar que las redes sociales son un componente integral de nuestra rutina diaria. Tener la facilidad de compartirle a una comunidad el delicioso café que nos estamos tomando, comentar sobre política, o alardear sobre un nuevo logro en segundos, es una de las ventajas que la interconectividad del siglo XXI nos ha regalado. Sin embargo, el uso que le damos a estas plataformas generalmente termina en fines banales. Basta de perder horas de tu día en un spot iluminado para sacar la mejor selfie, o pelear por cuál equipo de fútbol es el mejor en Ecuador. Aunque puedes hacerlo, no siempre es conveniente. ¿Y si aprovechamos ese beneficio para generar un nuevo valor? 

Quien no utiliza los beneficios de las redes sociales para crear nuevas fuentes de ingresos necesita abrir los ojos. El mercado laboral se mueve en casi un 75% por este medio. Esto ha formado espacios para crear la famosa “marca digital”, ese mensaje que transmites implícitamente con cualquier publicación, que refleja tu esencia y la de tu marca, y te ayuda a incrementar ventas. Lo que no se comunica simplemente no existe. Y esto ocurre a diario hasta en trabajos con relación de dependencia, especialmente allí. Actualmente, lo que posteamos resulta una información valiosa para quien busca contratarnos. Aunque nos cueste aceptarlo, las redes sociales se han convertido en nuestro nuevo currículum. 

Según una encuesta realizada por la plataforma CareerBuilder, el 70% de los empleadores examinan las redes sociales de un candidato antes de contratarlo, y lo realizan también después de la entrevista. La razón recae en que el mensaje que compartimos en nuestras redes sociales genera un input que desde una entrevista no se obtiene. La forma en que nos relacionamos desde nuestras plataformas dice mucho de cómo podríamos desenvolvernos en un grupo de trabajo. Sobre todo, permite observar valores como paciencia y cordialidad, o habilidades como empatía, creatividad y criticidad. 

Cada discurso que emitimos desde nuestras redes difiere de la plataforma en que se usa. Es decir, no somos los mismos en Twitter, Instagram o Facebook, precisamente porque nuestro público también es diferente en cada red. Toma en cuenta las características de cada una para que sepas comunicar tus pensamientos y experiencias. Por ejemplo, en Twitter tienes la oportunidad ideal para mostrar tus conocimientos sobre el área de trabajo al que aspiras; en Linkedin podrás explayarte detallando las habilidades que manejas, tus campos de interés, historia laboral y, sobre todo, generar una red de contactos nacional e internacional sumamente profesional. Instagram es el recurso perfecto para construir tu personal brand. Aquí demuestras que lo que comunicas en otras redes en verdad sucede. Cuida cada detalle. 

Se acabaron los días en donde solo una hoja de papel que detalla tus habilidades, experiencias y educación influían en tu posibilidad de adquirir un trabajo. Ahora, lo que decidimos comunicar a una comunidad de millones de personas tiene una gran repercusión en la decisión final. Analiza los perfiles de cada red y alinea tu background profesional con lo que compartes. Aunque cada uno es libre de publicar lo que desee, no dejes que tweets con muchas faltas ortográficas o las peleas constantes te priven de obtener esa oportunidad que tanto buscaste.

Denisse-Salazar

Escrito por:
Denisse Salazar.
Politóloga en construcción. Amante del pensamiento crítico y las buenas historias.

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Escrito por:
Denisse Salazar.
Politóloga en construcción. Amante del pensamiento crítico y las buenas historias.

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